Tuesday, April 25, 2006

Féminas cafeínas

Hoy estoy tomando café árabe por tí.
Hoy creo ver tus estigmas al interior de los líquidos tragados.
Hoy veo tu silueta difuminada como puntillismo onírico en los
mosaicos pálidos.
Hoy se forman las líneas de mi destino romanticón, y nadie puede evitarlo.
Con rabia cautelosa, lo balanceo frenético,
a ver si se borran algunas rayas, a ver si te dejo de ver
pero no desaparecen, se quedan insultándome, resistiéndose a mis amenazas


y quizás ahora entiendo la premisa del porvenir inmutable.


He intentado también beber por los lados contrarios,
pero las marcas siguen allí, perdidas en puntitos bizarros
tus ojos mirándome como collages de arena radioactiva
colores cafeces, aromas agradablemente gritones
que encantan los olfatos débiles y los gemidos que pululan
como nuestros fluídos sucios
como nuestras lamidas que vociferan más y más,
arremolinándose en el caviar de los abismos.


He decidido beber un buen café por tí, maldita...
a tu salud, maldita tu salud
y chillo furioso por alguien que sepa interpretar las sabidurías arcanas
las supersticiones blasfemas y cortadas por la cuchara


esas crípticamente aborrecibles; pura mierda
porque a mierda me sabe todo, incluso tú

pero con la coprofagia no tengo problemas, y a ver si te ríes de ésta:

a ver si ahora te viene el romanticismo idealista
ahora que puedo fetichizarte en mis plagios corruptos
ahora que puedo concebirte como quiero bajo mis palabras, bajo mi cuerpo
a ver si te defiendes tironeando mis versos encabritados como lo haces cuando te los digo de frente
excitándome a la distancia de los espejos,
instigándome mientras termino contigo en el despreciable y antiestético claro de luna
ese que nos mira follando en la alfombra de clavos rotos.


Te observo embelesado y te describo con las rimas más cursis:
oh angelito abierto, oh diososa de las tiradas
oh virgenoide podrida y manoseada
oh mi ninfa del toma y daca
oh perra musa, oh mi dulce rosa desflorada.


Y ya sé que se me terminó el café, y nadie pudo hacer nada...
qué quieres que te diga, maldita, si ni siquiera yo intenté evitarlo

ni siquiera el humo fracasado de los cigarros
ni siquiera mis labios en las esquinas parpadeantes
ni siquiera mis escupitajos en el fondo de la taza
ni siquiera masturbarme mirándote en fotografías atrasadas.




Sunday, February 19, 2006

Fuga táctil

Entre las miradas
como besos cerrados,
besos:
sin causa
sin mundo, a veces pienso que sólo podría vivir para atraparte
para que me arrastraras
para poder intentar definir lo impensado
para aumentar el calor nulo de mis entrañas y vencerte
en un instante:
crisálidas amarillentas
exámenes corporales
tirones de labios que escapan incautos.

Así como volar hacia la nada
y conocer la originalidad de los juegos
y mudar de piel cual mariposa o serpiente
hastiada de la tuya, de tu piel
del óxido quebradizo, de las cinturas hondas
y los vahos
y los manantiales
como las grietas de tus orificios aliviados
el fin de mi persecución perpetua.

Recolectar, juntar otra vez las piezas, los sucesos. El puzzle del abismo, con sus rocas afiladas y negrura asesina, con el miedo animal, el vértigo instintivo, el abrazo de la muerte, el engranaje de mis pensamientos en pétalos marchitos; cristales plateados: caricias pequeñas que se extienden por los mares. Oleajes: augurios de muerte, de traición advertida. Traición subterránea, esa que descubro cada vez más explícita en lo hondo de tus cabellos

Has esperado,
con sutileza has esperado
con precisión tácita: te has ocultado
has esperado llegar hasta el orgasmo frenético
para disparar en mis quejidos inocentes
en mis gritos vertiginosos
el lugar que odias, el que besas
el lugar por el que escupo aquellas palabras que te fascinan
que te excitan, aunque no lo quieras.

Aquellas palabras con que te obligué a cumplir mis deseos, con las que ahora, para tu satisfacción, te he regalado lo que querías: has cumplido bien y mereces poder completar mis objetivos, mis aullidos intermitentes, los llamados feroces a mi camino ciego, a mi egoísmo pútrido, mi regocijo grotesco en tu sufrimiento: convencida de la esclavitud de mis palabras ácidas, ahora volarás sobre el sonido chirriante de mis placeres, como la mariposa asesina, mis hombros te recibirán retorciéndose, como siempre quisiste.

La tentación ha sido tu victoria
pero ahora, yo me he convertido en el abismo

(en el abismo)

y te envolveré en mis líneas siderales
en revoltijos cromáticos te quitaré los trazos
arrancaré los contornos
tu silueta en forma de mapa del vacío.


Y al fin nadie podrá alcanzarme.

Friday, December 23, 2005

De la situación arjonesca

- Motivado por el (gran) comentario de aquella profesora feminista no muy de mi agrado, pero cuyo ejemplo de la situación arjonesca compartí de buen grado -



No puedo otorgarte acción con mis palabras
no puedo darte decisión, ni libertad, ni elección


estoy limitado a obligarte a hacer mi voluntad.

Lo único que puedo hacer es acariciarte en elocuencia repetitiva

desvestir tu conciencia
manipularte en el territorio de mis palabras.



Sólo puedo dominarte y encerrarte en mis versos
en mis rimas disonantes.
Sólo puedo moverte como un títere enamorado
usarte como inspiración, mi musa
porque esto no es un diálogo
porque aquí hablo yo y tú no puedes responderme
porque estás encadenada a la figura
al altar de sacrificio que hice en mi mente

para tí.


Te imagino muda o amordazada

porque es la única manera en que soy capaz de imaginarte
porque sólo así me está permitido imaginarte.

No te imagino aquí en realidad

aquí a mi lado podrías moverte o hablarme a tu antojo
y eso me asusta:

la realidad podría vencer mis
delirios frustrados
mis traumas infernales
mi miembro infértil
enfermo, demente.


Por eso te invento en mi mundo y te penetro
te abro entre suspiros
entre vocablos perdidos
entre gritos palpitantes
entre murmullos de placer falso.


Articulada en palabras te poseo
violándote te obligo
así, atada a los muros de mi caverna
sin siquiera oír tus gemidos
sumisa: inexpresiva
te tengo
no te comparto.


Estoy obligado a atar los nudos con fuerza

para que rompan tus muñecas
para que no puedas escapar
porque si te suelto apareces tú,
y la que dejo queda libre
para otro encuentro:
uno que nunca será.


Te domino
te enjaulo en mi masturbación fétida
en mi voyerismo patético
te exhibo en mis galerías pornográficas
porque así

siempre serás la imagen sombría
que amo.




(Con ironía a la incapacidad
o con cierto gusto por las limitaciones)

Monday, October 24, 2005

Nubes

El cielo tiene estrías.
Yo creo que va a parir.




De Dadeando, el proyecto de poesía dadá que empecé con unas amigas.

Frenesí del rechazo


Nombres insípidos bordean
la presencia en la forma desterrada

calcada frente y decrépita, repetida una vez más,

regurgitada

desde la boca salival crecen los brazos

llenos de ácido, retorcido

un gesto convulso, rabioso.

Ha pasado ya un buen tiempo, y, mis manos

aún huelen a vómito.


Apareció el castigo lacerante, avergonzado
en las sombras cobardes su flagelo
atrevidas las mentiras, abiertas, viscerales
a desmedro del yugo apaciguado
lastimero en las zonas corrosivas
el pasado improvisado en espiral,
metáforas sobrepasadas por el sino
absurdo estremecido.


¡Tiembla! Temor amnésico:
memoria sátira en entrañas
placenteras, delicia
en hebras de carne borracha
mutilación masacrada
por arrullos maullantes regocijados en cascabel
licor de la noche, ronroneante y tardía.


Ahora, la estación de
los hilos descompuestos y cortados
no queda tiempo ya para más
pequeños ajustes de sentencia.
Sólo me queda cantarle
despacio, suavemente al oído
mecido en los brazos
una de mis canciones de cuna
al universo.


Un intento de poesía en verso, hace mucho ya...
Y sí, ya me han dicho que me dedique a la prosa.


Friday, September 23, 2005

Ironía codificada

La muralla me hace muecas que se descuelgan por los suburbios.
En antiguo principio se esparce sobre el despliegue pasivo del tormento tímido, afiebrado, tembloroso. Y a lo lejos se escucha el llanto chirriante del pájaro plateado.
Todo está tan tóxico y envenenado que me siento cada vez más a gusto, estático: todo huele a cigarro y a espasmos nupciales. Se puede tocar con la punta de los dedos el fragor palpitante de las pupilas abiertas en grietas de lágrimas sumisas, apresuradas por el flagelo del pincel dominante que atraviesa el cuadro sobre los cabellos de la frente desnuda;
se cierne ahora la voz fingida de aspecto claustrofóbico. Una sensación de carne, de antojo rojizo, apretado, abrupto, saturado.

Soy la burla con pies, la risotada incandescente que se escucha solitaria en el silencio, pero sólo en él: la mantis quebrada en el claustro de la rosa caprichosa, pálida y teñida de vino. Soy los pensamientos subyugados cuando se retuerce la ropa que estrujas con las manos hipócritas de tu deseo, el martirio abandonado a su suerte, condenado a prisión por los rectores del abismo. La intención hacia la luz centelleante que rechazó la misión a mitad de camino, enamorada presuntamente de aquellos sonidos de las gotas y las rocas que caían en ese lugar desconocido allá abajo. Vacilante en el borde, colmado de carcajadas incrustadas como clavos en la piel, saetas inconscientes atravesando la presión genital, mirando la sangre derramarse sobre el acero oxidado de mis tartamudeos frenéticos. Insensatos: la hondonada está huyendo, exhausta. Hoy le han anunciado que la helada mano esquelética dejará caer su puño sobre ella, descenderán los demonios a tragarse sus pechos deliciosos como valles, a comerse la abundancia de sus prados seductores, buscando por la fruta extinta. Será otro asesinato, nadie hará nada al respecto: solamente observar el escenario, sentados en sus butacas, cuando hayamos presentado la célebre función en el teatro de las influencias ficticias. Pero hoy no hay ganas de voyerismos estéticos ni gemidos sobreactuados. No hay voluntad ni pasión para eso: todo ha cambiado.

Monday, September 19, 2005

Sólo espero...

Ira contra la solemnidad: sólo nos lleva a creer que lo cierto es lo que no es.

Ira contra la idealización: sólo nos lleva a esperar que las cosas sean como nunca serán.

Ira contra lo impuesto y lo que se impondrá (incluyéndome): sólo nos llena de conciencia añeja y ajena.

Ira contra la coherencia: ser consecuentes sólo limita nuestras acciones.

Ira contra el equilibrio: sólo nos neutraliza.

Ira contra tratar de ser perfectos: no tiene importancia.

Ira contra el respeto: sólo inhibe el dinamismo.

Ira contra el bien y el mal: sólo nos dualiza.

Simplemente... guerra al estancamiento.


Ira. Mi respuesta: para todos los sentidos y todos los ámbitos. Violencia hilarante de vacío inquisitivo. Destrucción latente de los valores prederteminados. Instrucción inteligente hacia la realidad natural. Pensamiento deforme, pero quizás verdadero. Aceptación de lo que se es. Direcciones inhóspitas sin guía prevista. Ideas originales. Desangramiento denso: toma de posición abanicalmente errada. Análisis hostil: hacia mí, hacia cualquiera.

Pero, por sobre todo… movimiento. Es todo lo que pido: es lo que espero.

Ira contra lo artificial: excepto contra aquello que me hace odiarlo.

Ira contra todo.
Ya sabemos qué queda para la nada.

Friday, September 09, 2005

Salido de la NADA.

La inseguridad de la y hacía la realidad, es grotesca: me atrae tanto que me dan ganas de vomitar. Quizás, deba seguir a mi lado morboso y convertirme en un agnóstico brutal, y lanzarme a la calle para ver si logro renegar tanto del suelo en que estoy pisando que ni siquiera los autos pudieran atropellarme. A ver si alguien tuviera tanta fe como para poder hacerlo, redoblar la inseguridad y transformarla en dogma: sería la única manera en que el impacto me quiebre los huesos y pueda al fin llamar a la muerte, que hace tiempo está llorando desconsolada por su cacería fracasada. Derrotado, rechazaría el otro lado, y eso no está, no se encuentra, perdido, porque lo imposible de mi cabalidad me vuelve consciente de lo tanto que amo la pared que golpeo con el puño sólo para asegurarme de que es real, de que el dolor está, capturado, como tantas veces lo he hecho; tangible. No me queda otra alternativa que mirar nuevamente la ampolleta que encandila y desvanecerme una vez más, caer por última vez al día en la ilusión del escape incomprensible del alma seccionada en el reflejo de trocitos de cristal. Vidrios de espejismo mutilante; proyectados…